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Por como ha sido el devenir de la historia de la humanidad, todo ámbito de la realidad tiene su modelo heteropatriarcal, basado en los roles de género, que estructura la norma social según unos valores y no otros. La arquitectura no se libra de ello.

Metodologías de PFC desde una perspectiva de género” es un artículo escrito por el sumatorio de tres voces que, sin perder su identidad, se contaminan unas a otras. Y es que, en el modo de hacer este artículo, está  en realidad uno de sus objetivos: la pluralidad de formas de ser posibles desde la radical subjetividad del individuo, por residir ahí su creatividad y su emancipación. El conocimiento se genera así desde la puesta en común bajo unas “normas del juego” creadas por los propios implicados. Esta puesta en común, debería hacer visible coincidencias, dudas, conflictos, generar controversias puesto que es ahí, aunque no sólo, donde residirá la oportunidad de avanzar.  

La conversación que abre este artículo, sobre las posibles relaciones entre pedagogía o procesos formativos, teoría de género y formas de ser arquitecto, teniendo como objetos de estudio algunos PFCs de la escuela de arquitectura de Alicante (en este primer artículo el PFC de Verónica Francés y el mío), tendrá continuidad con más voces en los próximos meses y experimentando con otras metodologías de conversación.

Para muchas personas las teorías feministas o de género forman parte de luchas pasadas ya superadas al menos en el primer mundo, igual que, dicen, ya están “integrados” los gays y las lesbianas, y si me apuras los transexuales. Es la idea de una lucha por la igualdad que ni es cierto que esté superada ni es el activismo y teorías de género al que se refiere este texto, "ya que ser iguales en un modelo de mundo que no nos convence carece de significado (Victoria Sendón). Son las teorías críticas que dan condición de posibilidad a la diversidad de formas de ser, (teoría queer, feminismo integral…) las que se pretende poner al lado, en este caso, de  unos modos de hacer arquitectura o de ser arquitecto, en el que lo raro, lo extraño, lo disidente, no solo tienen cabida sino que son considerados lugares fértiles para la emancipación creativa y la resignificacion subjetiva de los propios conocimientos arquitectónicos. Quien favorece esto en sus aulas lo hace sabiendo que estas formas de ejercer, de experimentar con la profesión o con los conocimientos arquitectónicos, no están validadas por las instituciones, no tienen las supuestas garantías de éxito que tienen los modelos heteropatriarcales de ser arquitecto.

En mi caso, y como explico en el artículo, a las teorías de género llegué tras estar en el oasis que escogí como contexto para realizar mi Proyecto Final de Carrera, aunque ya mucho antes encontraba violento y simplificador la división de la humanidad en dos únicos géneros posibles y tambien ya antes de estar en el Oasis me cuestionaba el rol tradicional de la figura de arquitecto. Recuerdo con cariño cuando escribí este post tan corto pero que condensa lo que pensaba y sentía al respecto de alguno de estos temas.

Descubrí algunos de los escritos de Fatema Mernisi, Remedios Zafra, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Beatriz Preciado...Reconocía en todas estas autoras, cada una a su manera, la crítica a lo que se conoce como el discurso logocéntrico: aquel que busca una razón o un sentido único a las cosas, que se presenta como una razón objetiva, neutral respecto de quien la enuncia, y por tanto una verdad universal, más cierta que las demás, aceptada desde la moral o desde la ciencia, desde los saberes institucionalizados o legitimados, desde el poder dominante,”aquél cuya superación implica desvelar las ausencias frente a las presencias, la falta de significado frente al esfuerzo por significar, las oscuridades frente a las zonas iluminadas, es decir, favorecer un ejercicio de liberación formal que nos permita generar zonas de sombra y de vacío que favorezcan el movimiento de piezas” (Zafra, 2014)

La tendencia al logocentrismo está enraizada en lo más profundo del pensamiento occidental y la podemos detectar constantemente en personas jóvenes, cultas y europeas, quiero decir, que de superado no tiene nada. Me sobran los dedos de la mano para contar las escuelas de arquitectura donde un proyecto final de carrera como el de Verónica, el mío o el de otras compañeras tuviesen cabida (de hecho, algunos tuvieron más cabida que otros a lo largo de la historia de la Escuela de Alicante...) Y sigue pasando, se sigue fomentando ese modelo heteropatriarcal en contextos incluso considerados defensores de las políticas de género. Hace poco una amiga me contaba la respuesta de su profesor de un master de cooperación, cuando ella le propuso hacer un manual de higiene para la gestión doméstica del agua, en un pequeño poblado sudamericado. El profesor contestó:

" Eso dejaselo a los curas, tu eres ingeniera".

Lo que contestó ese profesor  ya lo podemos considerar una negación del desarrollo de la subjetividad y de la construcción de una ética profesional propia. Es importante tener argumentos y referencias que muestren lo quivocado de sentencias así. (Le di esta referencia a mi amiga, Health Habitat)

Así que, poder contribuir, por poco que sea, a que se superen este tipo de negaciones, le dan todo el sentido, la relevancia y la emoción a esta investigación que continuará!

PD: este otro post tiene el enlace a un comentario, de Ester Gisber, que pongo directamente, porque invito mucho a leerlo, para quien, tras leer éste, siga interesada en estos temas.

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A veces damos por supuesto que ya no es necesario explicitar en ciertos contextos ciertas cosas, y nos equivocamos. Por ejemplo esta convicción, propia de mi formación en la Escuela de Arquitectura de Alicante, de que hace tiempo que dejó de tener sentido la búsqueda de una única, acotada y más verdadera que las demás, definición de “la Arquitectura”(así con la A en mayúsculas) y que en su lugar lo interesante es que exista “una arquitectura por persona que la estudie”, surgiendo ésta desde su subjetividad. Los profesores que apostaron por esto, que en realidad se concentran en el Área de Proyectos, debieron pensar que es la forma en la que una escuela puede contribuir a que cada persona construya su identidad, sus modos de hacer, su ética y su oficio propio.


En palabras de uno de estos profesores, Juan Antonio Sánchez Morales: “Desde luego estoy muy lejos de la satisfacción y la plena identificación con Alicante (intento de expresión aglutinadora de un sistema pedagógico arquitectónico), pero hay cosas que a estas alturas de la "película" tengo rotundamente claras. Una es que en el impulso de la subjetividad está la clave de la experiencia ética en la docencia arquitectónica, y al menos por ahí mal no vamos.”

Y no sólo en la docencia arquitectónica. En el diseño y producción de arquitecturas, el impulso de las subjetividades, también es para algunos la única vía de producir una ecología de las emociones como clave para la sostenibilidad.

¿Y a qué viene explicitar algo así por estas tierras?


Hace poco más de una semana fuí a la Escuela de Arquitectura de Alicante y junto a tres compañeras más, todas exalumnas AeA, contamos nuestros Proyectos Finales de Carrera. El público consistía en alumnos de arquitectura representantes de todas las escuelas de españa.
Tras la exposición de algunos PFC, escuché cómo alumnos, nada familiarizados con este tipo de docencias, se decían entre sí:
“en esta escuela no hacen arquitectura”


La cosa es que oir ésto no me escandalizó en absoluto, porque yo soy de las que piensan que lo que se hace en proyectos como los presentados ese día, (escogidos por ser representativos de la diversidad en la docencia AeA), es aplicar conocimientos arquitectónicos al diseño de servicios, objetos, experiencias... que plantean modificaciones, de manera deseable desde la subjetividad de quien lo realiza, sobre la realidad en la que actúa.

No necesito reivindicar que el resultado de esto es Arquitectura, pero tengo claro que contribuye a la innovación de la propia disciplina arquitectónica. También tengo claro que lo importante no es eso, lo importante es que las personas podamos desarrollar nuestros oficios, nuestros modos de hacer, nuestra ética propia, haciendo uso, entre otros conocimientos necesarios, de los arquitectónicos. Ésto nos podría llevar a aportar valor, el valor que consideramos deseable, a aquellas realidades sobre las que trabajamos. Nos podría llevar a innovar en ellas.

Otros compañeros tienen tan claro como yo esto. Jose Milara, de Proyecto áSILO, no se presenta como arquitecto, sino como una persona con conocimientos arquitectónicos, entre otros conocimientos, como por ejemplo en instalación de toldos, o en hacer zapatos de cuero (profesiones de su abuelo y su padre, en las que él ha sido aprendiz). De estos conocimientos hace uso, de manera combinada o no, dependiendo del contexto. Sergi Hernández también hablaba de esto hace tiempo, refiriendose a focalizar, antes que en las competencias atribuidas por el título de arquitecto, a las destrezas o habilidades adquiridas durante la formación. Este otro post hace una reflexión a su manera sobre qué hacer con este conocimiento, focalizandose en el cliente y/o en los servicios que de verdad se demandan en los contextos en que trabajemos. Y Ester Gisbert creo que no para de contribuir, con sus reflexiones, a esas nuevas prácticas arquitectónicas (o de construcción del entorno) posibles.

No digo que sea fácil, ni que todas estemos consiguiendo dar continuidad de forma exitosa a los trabajos, investigaciones o modos de hacer planteados desde esos proyectos finales de carrera. Pero muchas continuamos investigando desde la experiencia propia, lo cual es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de subjetividades y de una ética propia, entendiendo la experiencia como "forma de relación del ser humano con el mundo, a través del cual intenta construir un sentido para su "propio ser en el mundo". (El cuarto saber, guía para el aprendizaje experiencial)
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(Post publicado en el blog de la plataforma Proyecto áSILO/SILERUS)

Ha pasado mucho tiempo (año y medio) desde aquel taller de diseño y construcción colaborativa del mobiliario para el proyecto Quilombo en el que participó muy activamente Proyecto áSILO.
Acontecimientos recientes, como la apertura de este espacio el pasado Diciembre, y un próximo PECHA KUCHA donde se explicará cual ha sido el proceso de diseño y construcción de este proyecto, hacen que tenga sentido volver a hablar aquí de esto, sobre todo porque nunca contamos cómo fue nuestra colaboración (más vale tarde que nunca). Lo que sí hemos ido contando ha sido los productos y servicios derivados de haber realizado este taller de la forma en que fue planteado.
En la siguiente presentación contamos cómo fue el proceso y los resultados de dicho taller, así como el porqué de realizarlo, es decir, el porqué de, ante un encargo que un cliente (Sergio Saura Javaloyes) realiza a María G. Javaloyes (la que escribe este post), ésta decide plantearle realizarlo a través de un taller colectivo-formativo.
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El por qué se explica en la presentación, pero quiero remarcarlo aquí: Para hacer de esta casa en ruinas un asunto colectivo antes de abrir físicamente, ya durante el proceso de diseño y construcción, que además en este caso, se preveía largo.
Y ¿Cómo? comunicandolo, compartiendolo, creando un entorno que permita la interacción, la colaboración, la diversidad de puntos de vista, de personas afines, ya sea porque se identifiquen en algo con este proyecto, porque les aporte algo esta colaboración, por amor o porque es una manera inteligente de hacer las cosas, consiguiendo que más personas, con todos sus conocimientos y habilidades, se quieran implicar en lo que estás haciendo.
Los procesos colaborativos no son un camino de rosas, es fácil cometer errores, no saber gestionar los conflictos que suceden cuando algo se hace público o colectivo...pero ya hay muchísimos ejemplos de que los entornos que más han innovado en este siglo han sido los que han sabido crear procesos que hicieran posible la colaboración.

Así que, cuando proponemos talleres de diseño y construcción abiertos, como proceso de producción de un encargo, creo que debemos saber explicar con claridad las razones de peso. Es un proceso que proponemos porque hace posible que más inteligencias, saberes y habilidades, se impliquen en un proyecto, y por tanto las posibilidades de innovación (de encontrar una solución para un problema que desconocíamos antes de empezar) son más posibles.
Es también una forma de desarrollar la cultura material que el sociólogo Richard Sennet considera fundamental para la supervivencia, sostenibilidad, de la sociedad:
“Dejar que la "“gente reconozca el problema”" una vez terminado el trabajo, significa confrontar a las personas con hechos habitualmente irreversibles en la práctica. El compromiso debe comenzar antes y requiere una comprensión mayor, más elaborada, del proceso por el cual se pasa mientras se producen cosas, un compromiso más materialista”
El Artesano, Richard Sennet
Así que una manera de desarrollar tanto la cultura colaborativa como la cultura material sería a través del formato taller colectivo. Curro Claret habla en este video sobre su confianza en estos procesos, en la capacidad de que un tipo de formato de taller fomente la creatividad individual y colectiva, mucho más que dentro de cadenas de producción demasiado rigidizadas:
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Los resultados del taller que realizamos para el Quilombo son piezas de mobiliario de una gran calidad, originalidad y diversidad, que era lo que se buscaba. Estoy convencida de que no hubiese sido posible que surgiera algo así únicamente desde el trabajo mío y de Sergio, y menos en el tiempo en que se realizaron. Evidentemente para cada tipo de taller, así será el perfil de participantes, colaboradores, alumnos, maestros que se busque. Esto ya formará parte del diseño del proceso del taller.
El diseño de procesos, es uno de los fundamentos del Design Thinking, que lo considera la vía para la innovación en lo que estás haciendo, desde productos a servicios a proyectos sociales. Por eso en el PECHA KUCHA lo que quiero exponer es el PROCESO DE DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN DEL QUILOMBO, el proceso completo porque la colaboración en mi caso existió antes y después de dicho taller.

Preguntas y Procesos

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En esta entrevista de 2010 a Francisco Jarauta, le preguntan:
-¿Cambiará el mundo el diseño?
Y contesta:
-En la medida en que el diseño haga suyas las preguntas que en estos momentos dominan la época y en la medida en que las sepa interpretar, produciendo aquellos objetos, formas de vida, estilos culturales, que permitan a las sociedades del futuro adecuarse inteligente y éticamente a las nuevas condiciones.

Despúes le preguntan por escenarios posibles para el futuro..
-El futuro no será un largo catálogo de objetos, sino que la atención se focaliza más hacia los procesos, las situaciones...una forma de pensar las situaciones cargadas de elementos subjetivos, donde se trabaja el escenario en el que pueden acontecer las nuevas formas de vida.

Y también dice que todo esto es, siendo optimistas, la posibilidad pacífica del futuro.
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COMUNICACIÓN COMPULSIVA, La Clase Virtual

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En el nº23 de "diálogos de docencia", se hace un repaso a algunas estrategias que la arquitecta Beatriz Colomina está llevando a cabo en la facultad de arquitectura de la Universidad de Prizton, entre ellas la difusión del conocimiento producido por dicha universidad a través de múltiples canales de comunicación.
La redactora del texto, Maria José Marcos, habla también de los dos posibles motivos para esta tendencia de las universidades:

-La transferencia de conocimiento a través de la diseminación mediática.
-La difusión de la identidad de la propia universidad como concepto de marca.

Surge entonces la pregunta, por la redactora del texto, María Jose Marcos:
¿Sería posible redefinir el espacio pedagógico a través de los medios, la comunicación compulsiva y el aprendizaje mediático?
También se pregunta si el exceso de información podría cegar el conocimiento.


Esta manera de entender la generación de conocimiento a través de internet, como medio para reforzar la identidad de las universidades, parece muy alejado de lo que ya en 1988 preveía Isaac Assimov: la desaparición de la universidad (y todo sistema docente) como sistema centralizado, a cambio de una escuela única por estudiante, un sistema completamente distribuido.


(recomiendo mucho que veais el video, gracias a LaPeriferia, que lo descubrí a través de un post suyo)

En un estracto del video, el entrevistador pregunta:
-¿En esencia lo que dice es que cada estudiante tendría su propia escuela privada?
Assimov responde:
-Sí, y le pertenece a él o a ella. Puede ser el único que dictará que puede aprender en ella. Acudirán a la escuela para la interacción con otros profesores y alumnos, pero tendrá que buscar lo divertido de la vida, que consiste en seguir su propia vocación.

Fascinante, no?.
Yo quiero tratar de continuar estas dos preguntas, la de Maria José y la del entrevistador de Asimov, a través de la experiencia vivida en el curso de Proyectos Zero, y los múltiples intentos por construir esas plataformas conectivas, individuales y colectivas, en las que compartir el conocimiento y aprendizaje que se va produciendo entre alumnos y profesores.
Los iré numerando, con una breve reflexión sobre sus éxitos o fracasos:

1_Wiki de Proyectos Zero. Pensada para los profesores (y toda persona interesanda en experimentos docentes transversales). Sabiendo que cada clase (seis en total) tendría su propia web del grupo, esta wiki se plantea para poder condensar conclusiones en un lugar común. De momento sólo están algunos de los documentos editados de la experiencia del año pasado, como el documental, y los programas docentes enunciados a principio de este curso.
Podríamos simplemente añadir los resultados y conclusiones finales, para que esta wiki tenga sentido y aporte algo de información útil a la comunidad internauta en general. De no ser así, seEnlacerá destruida por su autora en breve, que soy yo.

2_Canal Youtube "El Mundo de Proyectos Zero". Pensado fundamentalmente para los alumnos, pues son ellos mismos los que se registran unos a otros, en el rol de periodistas o de espías, que destapan todo lo que está ocurriendo en este experimento docente, para bien y para mal, pero sobretodo para bien.

2_Tumblr ProVocaciones. Lo que quería ser una Bitácora Colectiva. Lo iniciamos pensando que podría ser un blog colectivo, en el que se jugase con el anonimato, todos desde el mismo usuario construyecdo una identidad de grupo, a través de las vocaciones individuales, que se verían en los trabajos y referencias utilizados por cada uno. Pero la plataforma no era técnicamente adecuada para ello, y finalmente ha sido un expositor de los enunciados, experiencias y trabajos finales de los alumnos.

3_Las Bitácoras Individuales. Lo que quería ser "de la libreta a la red". Sólo algunas de estas bitácoras han sido desarrolladas en plataformas virtuales, puesto que el formato lo elegían los alumnos. No queríamos obligar a cada alumno a abrirse un blog, para que sólo lo hiciesen en caso de que comprendiesen las posibilidades y utilidad que tiene un formato de este tipo para el registro de su aprendizaje proyectual. Podemos decir que sólo un alumno está haciendo un blog que con toda seguridad construye su escuela, y lo continuará más allá de este curso. Hay otros blogs vituales, pero de dudosa continuidad, así como los físicos.
No sabemos hasta que punto se ha asimilada la necesidad de gestionar el aprendizaje proyectual a través de la construcción de tu propia escuela, cuyos hilos se pueden ir tejiendo en tu bitácora.

3_Grupo facebook ProVocaciones. Esta red social, mal que nos pese, ha sido la más exitosa de todas las plataformas virtuales planteadas. Sencillamente la comunicación a través de ella es más directa, natural para ellos y desenfadada, que en otros medios. La planteamos ante la necesidad de tranmitir el aprendizaje proyectual como un proceso, algo que ocurre de forma continuada y no la noche antes de la clase. Y funcionó, compartían el proceso, las dudas, las referencias...

4_Maps ProVocaciones. Mediante este mapa pretendíamos georreferenciar al trabajo realizado, los recursos utilizados, su procendencia y estrategias de acopio, así como los resultados y puestas en carga sobre el entorno de la ciduad de Alicante. Era nuestra manera de superponer y compartar el conocimiento generado por los alumnos sobre dicha ciudad a sus propios ciudadanos.

¿Entendeis ahora el título del post, COMUNICACIÓN COMPULSIVA?
A ver si entre todas estas reflexiones, un día puedo continuar el debate iniciado sobre las escuelas de comunal, así como el debate iniciado por LaPeriferia en este doc.
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Sobre lo que pueden aportar los espacios físicos de encuentro para proyectos colectivos, cuando sus políticas de habitabilidad tienen las condiciones propicias para constituirse en laboratorios de experiencias, donde sea posible la conversación, tal y como lo escribe Enrique Nieto en su tesis, "Prescindible Organizado".
En este post hablaré de la experiencia de sacar una clase de universidad al Patio.


La clase de Proyectos Zero (facultad de arquitectura, UA) del grupo ProVocaciones, tenía asignada el aula 010, del edificio de óptica del campus UA. El aula 010 era por tanto el espacio físico en el que nos debíamos encontrar cada viernes, alumnos y profesores a las 11:00h, y permanecer allí hasta las 15:00h.

Era también el espacio físico en el que se debía producir aprendizaje arquitectónico, disciplina que, por otro lado y entre otras cosas, trata el estudio del espacio físico y todo lo que acontece en él.Parece normal que nos preguntemos entonces cómo se (re)construyen y habitan las propias aulas.

MI compañero docente, Rafa y yo, tratamos de reconfigurar y rehabitar la clase desde el aula asignada, a través de unas dinámica que llamamos “proyectar el momento”.
Pero pese a algunas sensaciones iniciales muy buenas, lo cierto es que a mitad de curso la clase no estaba funcionando. En general mi sensación era la de pertenecer a un grupo de gente que debía encontrarse todos los viernes entre esas cuatro paredes, de forma obligada y antinatural. No existía un ecosistema ni real ni fantaseado, no existía un por qué para el aprendizaje natural y esto era agotador.

Puesto que no sabíamos cómo resolver esta falta de naturalidad, de fluidez de pensamientos, acciones, …decidimos salir a un espacio donde al menos la atmósfera fluyese más, el viento, el cielo descubierto, la vegetación, los recovecos…Decidimos resituar la clase en un patio con unas condiciones muy singulares, entre ellas, no haber sido utilizado nunca, no haber sido nunca un espacio de acción.

Este acto supuso el inicio de la construcción colectiva de un espacio común, físico, del que se fueron adueñando los propios alumnos, y nosotros mismos, que ya percibíamos el aula Patio como un lugar en el que desear encontrarse lo viernes de 11:00 a 15:00h, para compartir inquietudes respecto al aprendizaje y la producción arquitectónica, en general, y de modo más particular, respecto a la gestión y reversión de lo residual propio de un entorno.

A continuación el video de la primera clase que dimos en el patio:



Reflexionando sobre el por qué nos sentimos tan bien trasladando la clase al patio durante la mitad de curso, he llegado a la conclusión de que se debía a una serie de transformaciones que este hecho producía:

La clase como un taller ciudadano:
El Patio es un espacio reconocido como público, y por tanto, compartible por personas ajenas al grupo inicial de alumnos y profesores universitarios. Las bedeles, las señoras de la limpieza, el resto de alumnos y profesores del edificio, ya no podían mantenerse al margen de lo que ocurría en nuestra clase, puesto que afectaba a un espacio público al que ellos tenían acceso diariamente. Unas veces aumentó la complicidad con el resto de usuarios del edificio, y otras veces el conflicto, pero en ambos casos, la clase ya era un espacio físico de discusión política y conflictos cotidianos desde los que proyectar.
También la invitación a pasarse por el Patio a personas ajenas a nuestra clase, pero con interés por los temas que estabamos tratando, se nos hizo mucho más natural, y desde entonces empezaron a aperecer personas, libremente, en cualquier momento, y que podían aportar lo que quisieran.

La clase como el garaje de casa, abierto 24h todos los días del año:
Esta accesibilidad al espacio común a cualquier hora de cualquier día de la semana permitió que algunos alumnos lo adoptasen como su lugar de encuentro y de trabajo, sucediéndose situaciones como las del día que unos alumnos durmieron en el patio, o que una alumna estuvo en clase en zapatillas de andar por casa…Por fín, estaban apropiándose de su aula.

La clase performativa:
En clase de proyectos se hizo arquitectura,no sólo se conversaba sobre ella. Se puso en carga allí mismo, en las transformaciones que cada semana se iban sumando el patio, a través del despliegue de los proyectos de los estudiantes que lo transformaba en algo vivo, cambiante. De repente se llenaba de montañas de algas en una esquina, y en otra opuesta de cintas de video tensadas y vibrantes.


Otros grupos de proyectos también sacaron algunas de sus clases fuera del aula, como por ejemplo la clase de Rubén y María que la llevaron al centro cultural 8 1/2 de Alicante:





Hace poco, LaPeriferia nombraba en un post muy largo y muy interesante, la clase que se dió en la calle, un día de huelga del sector de la educación, para debatir, en la propia clase y en el propio lugar de la acción, sobre dicho tema.

Pedro se preguntaba si este acto de desplazamiento hacia los lugares de acción podía ser un paso hacia otros modelos de aprendizaje. Y yo, después de la experiencia vivida, digo que sí (sin pretender contener la verdad universal, unicamente construir mi verdad)

Recién llegada de pasar 24horas de talleres y acontecimientos en el CSA Al Trajín, mi respuesta afirmativa se hace aún más contundente. Pero de dicha experiencia hablaré en un próximo post.

Termino haciendo referencia a lo que respondió Curro Claret, en uno de los viernes al sol, ante la pregunta: ¿Qué es la universidad?. Respondió hablando de una tribu del amazonas, que cada diez años se trasladaba de lugar donde vivir, no por sobreexplotación de los recursos locales o cualquier otra causa física, sino porque este acto les producía un estímulo para no apalanzarse. Una autoacción que se imponían para mantenerse en movimiento, para dinamizar a la tribu.
Esto debía provocarse mediante el desplazamiento.

Estoy convencida de que, de haber continuado el curso, hubiesemos necesitado desplazarnos nuevamente a otro lugar. Quizás cada tres meses sea deseable hacerlo en un entorno como el universitario: trasladarse para estimularse.


De hecho, el último día del curso, todos los grupos de Proyectos Zero nos desplazamos, fuera de las aulas, fuera del campus universitario, a un solar autogestionado por el vecindario del barrio de Benalua en Alicante. Allí se celebró, a puertas abiertas, el "Burning Proyectos Zero festival".

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