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El penúltimo día del SOPA´14: Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural, nos dimos un baño en las aguas termales de As Burgas, ciudad de Ourense. Es allí donde, desde mi punto de vista, vimos y fuimos parte de una escena que condensó en un mismo lugar las diferentes formas de construir y gestionar lo patrimonial o, como a mi me gusta entenderlo, lo común que a una comunidad le importa. Explorar esas distintas formas, cuestionarlas, retroalimentarlas...es el objetivo del SOPA, un congreso que pone el foco en las iniciativas que surgen desde movimientos sociales.

La escena sucedió en un lugar que hoy es entorno urbano, pero la discusión entre lo rural y lo urbano la dejo para otro día. También dejaré para otro día hablar de lo relevantes que me parecen los estudios que tratan de des-patrimonializar el patrimonio, por su origen y sus modos de hacer oficiales en general tan heteropatriarcales. En este post lo que trato es de aclararme un poco más sobre esas formas diferentes de entender la socialización y el patrimonio y sobre cómo eso se materializa en nuestras vidas y en los territorios que habitamos (y viceversa).
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La imagen satélite superior corresponde a la zona As Burgas. En amarillo, el área correspondiente a un yacimiento arqueológico termal junto al centro de interpretación de las historias de este lugar. En azul turquesa, el área correspondiente a los actuales baños termales, acondicionados para uso público gratuito. En morado, la Rúa y la Plaza Burgas que aquel día formó parte del bicipaseo patrimonial dentro de las actividades de la fiesta histórica A Bela Auria, procedente de la iniciativa de asociaciones locales.

Mi punto de vista en esta escena era el de una turista dándose un reconfortante baño termal en las piscinas acondicionadas para tal fin. A un lado podía ver el yacimiento arqueológico considerado desde las fuentes oficiales el primer asentamiento permanente de la ciudad de Ourense. Al otro lado podía ver la plaza Burgas que fue una de las paradas del bicipaseo, lo cual permitió, a los que estábamos a remojo, escuchar las narraciones que los organizadores de A Bela Auria daban de las historias de este lugar, en especial la de Os Graxos da Burga. Fue posteriormente, conversando con uno de estos organizadores, cuando también descubrí que para algunos éste no es el origen de la ciudad.
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Las Burgas tradicionalmente han sido tres fuentes termales: la Burga de Arriba (s.XVII), la Burga do Medio y  la Burga de Abaixo (s.XIX) que a lo largo de la historia han sido usadas de diferentes maneras.
El yacimiento de baños termales, que visitamos antes de darnos el chapuzón, fue descubierto en el s.XIX y es de origen romano.  Una pared recrea los estratos encontrados. La cartelería explica algo sobre los primeros usos romanos: la “balnea”, el “hipocausto”... y nombran los materiales que conforman cada estrato, junto a su época. Por despiste no fuimos al centro de interpretación donde, en principio, cuentan las historias que van detrás de cada uno de esos estratos o materiales. Seguro que me hubiese enterado de muchas más cosas pero me pregunto porque esa información no está integrada en esta pared de estratos. ¿Por qué sólo información sobre su materialidad? A la mayoría de las personas nos captan los relatos, no las listas de materiales. Relatos conectados con su materialidad, eso si. Luego está también esa cosa de mirar un yacimiento desde el otro lado de la valla que te impide el paso. Con todas estas circunstancias la duración de la visita fue realmente corta.
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Algunas de las personas asistentes al congreso se dedican profesionalmente e investigan la gestión social de estos yacimientos arqueológicos. Entre sus estrategias estarían desde ofrecer formas más experienciales de recorrerlos (visual, olfativamente...) con las que vayas descubriendo cosas conforme lo recorres, a formas de permitir la implicación de las personas interesadas durante los procesos de excavaciones pudiendo participar en ellos. Aquí aparecen algunas fuentes de conflicto que nos suenan: algunas empresas de arqueología reniegan de estas formas de socialización, considerando que desprestigia la profesión, que los “voluntarios no profesionales” son mano de obra barata.

Pero la controversia no sólo está entre los arqueólogos. En el congreso había antropólogos con una forma de entender la gestión de lo patrimonial como algo que se construye y se resignifica contínuamente, lo cual implica trabajar sobre conceptos, pero no sólo, y en cualquier caso lo ético es resignificarlo desde la sociedad, desde el estudio de lo que una comunidad en un momento dado considera su patrimonio. Una disciplina tiende más al trabajo con lo material y otra al trabajo con los conceptos. A unos les sobraba tanta conceptualización y a otros tanta materialización. Al parecer es una vieja discusión entre disciplinas, superado por muchos antropólogos y arqueólogos, pero que de alguna manera sigue en el aire, sigue en las propuestas que vienen de unos y otros. Será porque antaño la separación era muy grande entre algunas corrientes de estas disciplinas:

“Pedir a los antropólogos que se preocupen por la cultura material es ir contra la corriente dominante.El objeto material simplemente no existe para unos y es despreciable cacharrología para otros...
Las explicaciones de esta actitud pueden ser muy distintas. Podemos decir, justificándonos que los arqueólogos tratan con objetos y nosotros con conceptos...
Existe también un temor hasta cierto punto razonable: que la objetificación propia de los museos acabe cosificando a la disciplina,...merme el carácter experimental de la investigación pura…”
(Carretero Pérez, Andrés (1996) Antropólogos y museos etnográficos)

Esta dicotomía está más superada en la tradición antropológica o arqueológica americana e inglesa. Hace poco que leo a Tim Ingold (gracias Ester!) y conocí más personas en el congreso para las que es un referente. Lo primero que leí de este autor trata directamente este tema:

“Mi propósito, en este capítulo, es sintonizar las perspectivas de la arqueología y la antropología centrándome en la temporalidad del paisaje….
El conocimiento nacido de esta práctica está, pues, a la par con el que nace de la actividad práctica del habitante nativo y que es el que el antropólogo busca aprender y comprender participando en él. Tanto para el arqueólogo como para el habitante nativo, el paisaje cuenta - o mejor dicho, es - un relato, una «crónica de la vida y el habitar»
(Ingold, Tim (2000) The perception of the Environment. Borrador de traducción por Ester Gisbert Alemany)

No soy especialista en ninguna de las dos materias, aunque mi forma de  desarrollar la arquitectura hace que me acerque bastante a estos dos campos de estudio. Así que, como visitante extranjera y como arquitecta con dichas inquietudes, desearía que en As Burgas el propio paisaje narrase más, no sólo en el yacimiento arqueológico, claro, y que lo hiciese de diferente forma: a través del sumatorio de diferentes voces, del planteamiento de preguntas y controversias y no sólo de verdades... Cómo se plasma esto en el paisaje requiere añadirle a ese profesional una buena dosis de actitud de diseño. Seguramente requerirá experimentar y salir de las fórmulas establecidas o tímidas. El proyecto ROJO PAQUIMÉ, de PKMN, puede ser un ejemplo de intervención que fomenta la diversidad en las formas de acercarse a, o interactuar con, un paisaje histórico patrimonial.

Pero volvemos a la escena de partida, ahora ya en la piscina termal de uso público, resultado de un proyecto de intervención en la zona llevado a cabo en 2009, y que incluía además de la piscina, las labores de excavación arqueológica comentadas y la peatonalización de la zona. Porque antes de la intervención As Burgas se habían convertido en una selva:
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(imagen izquierda cedida por el blog Ourense no tempo)
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A la izquierda As Burgas a principios del siglo pasado, a la derecha en la actualidad. Pongo de manera intencionada esta foto de la actualidad y no una más estetizada de las piscinas, porque me sirve para explicar una de las cosas que más me hizo disfrutar del baño, después de la temperatura del agua, fue lo integrado que esta actividad está en la vida urbana de alrededor. Una barandilla fina separa la plaza de la piscina, siendo el material del suelo contínuo. Esta visibilidad, esta integración en el paisaje no es habitual en las piscinas públicas.

Podríamos decir que esta intervención entra dentro de esa forma de entender el patrimonio como un recurso público que ofrece usos para el disfrute contemporáneo, revalorizando una zona durante mucho tiempo en estado de aparente abandono. Lo que desencadenó la declaración como BIC y de ahí el proyecto de intervención, fue la perforación que se produjo en uno de los pozos, perdiendose el 40% del manantial, a causa de unas excavaciones no autorizadas asociadas a la construcción de un nuevo balneario. Las administraciones tienden a justificar las construcciones turísticas como desarrollo local sin hilar fino en qué tipo de construcciones turísticas de verdad contribuyen a una mejora en la calidad de vida y a un aumento de oportunidad de desarrollo para los habitantes locales, y cuales constituyen el desarrollo económico de unos pocos a costa de la pérdida de un recurso hasta ese momento de todos. En el congreso hubieron varios ejemplos de reacciones opuestas al turismo que privatiza lo patrimonial de una comunidad. Es el caso de la Plataforma Ciudadana en Defensa do Castelo de Monterrei, desde el activismo ciudadano o el caso de los trabajos de comunicación y desarrollo de Alba Sud que mostró Ernest Cañada en apoyo del turismo comunitario, como una forma de desarrollo distribuido en el que los habitantes no pierden todo poder de gestión de su territorio.

Volviendo al caso que nos ocupa, se trata de una piscina pública, gestionada con dinero público, que ofrece un servicio al habitante local y al extranjero. Puedo decir que disfruté corporalmente de las cualidades de este espacio, incluso me trasladé un poco a la época romana y a esa sabiduría del placer corporal que ya tenían aquellos. Pero, de nuevo, en sí mismas estas piscinas me contaron poco de las otras historias de este lugar, que podrían haber estado integradas de alguna manera en el proyecto. Porque resulta que en otras épocas la “Burga do Medio”, fue lugar de curtidores y lavanderas, pasando luego a ser el Estanque de las Ninfas”, del que si se conservan el relieve en bronce del escultor Acisclo Manzano. Los habitantes usaban estos manantiales también para escaldar pollos y para cocinar. Pero  la historia que más peso tiene para algunos, que más define este lugar, es la de Os Graxos a Burga.

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La foto es del momento en que un miembro de A Bela Auria está contando-interpretando parte de la historia de Os Graxos a Burga:

“A historia conta que polo ano 1834, dous orfos de 17 anos que non tiñan quen se responsabilizase deles, xuntáronse na costa da alameda. Oito días despois... estableceran o seu lar nun burato artificial, que servía de rexistro, entre a Burga de Arriba e a Burga de Abaixo. A estes dous personaxes uníronlles todos os rapaces que coma eles, se sentían abandonados á súa sorte…”

Al parecer este asentamiento en As Burgas duró muchos años, sucediéndose generaciones de niños abandonados por sus familias y por el sistema y convirtiéndose en un lugar okupado y autogestionado por ellos. El calor de las termas, en el interior de la cueva, hacía posible sobrevivir en este lugar en invierno. Por las noches salían para buscar comida y según cuentan tenían un lema: “Todo es de todos”. No fue un historia anecdótica esta. Dicen, era conocida en toda Galicia y todo escritor gallego de la época tiene algo escrito sobre ellos. Y sin embargo, nada por aquí, nada por allá de esta historia en la materialidad del paisaje, nada que nos haga saber ni intuir que viviern aquí, entre matorrales y aguas termales, Os Graxos a Burga. Siendo, como parece que fue, algo tan identitario de la historia reciente de este lugar, no darle su espacio de representación suena a querer tapar una parte de la historia, una que no es considerada digna o incluso que es considerada por algunos vergonzosa. Nos suena mucho también todo esto.

¿Y por qué a Bela Auria se empeña tanto en visibilizar esta parte de la historia de As Burgas? A Bela Auria es una fiesta histórica de Ourense, no porque lleve muchos años, sino porque recrea los años 20 del siglo pasado, la época de la Xeración NÓS. Va por su quinta edición y es el resultado de la inquietud de habitantes de Ourense que quieren sentirse ciudadanos:

“Houbo un tempo no que o Ourense real e o Ourense imaxinario estaban cheos de grandes figuras. Pola Bela Auria camiñaban Otero, Risco, Ferro Couselo e outros; polas súas páxinas andaban a marear don Celidonio, os celtas, lendas e ideas chegadas de toda Europa. Aquela era a Atenas de Galicia, unha vila de CIDADÁNS e non soamente de habitantes.”

Vamos, se trata de grupos de personas que no quieren que les escriban la historia, sino que quieren ser parte crítica de su construcción, porque eso construye su identidad como habitantes de este territorio. La fiesta consta de muchas más actividades que permiten el disfrute de personas de todas las edades y que se cuida mucho de contextualizar teatralizando relatos concretos de los años 20 en Ourense. Sería esta una forma de entender el patrimonio como aquello con lo que te identificas y que quieres reivindicar, defender, cuidar. Una forma de entender que el patrimonio es algo que se construye en el día a día, por la comunidad, con sus momentos de celebraciones y rituales, necesarios para hacer hermandad. Una forma de seguir construyendo vínculos, mitos y fábulas desde la vida cotidiana y no desde decisiones que tome el poder político de turno.

Pero ojo, tampoco creo que sea bueno construir tu identidad exclusivamente desde las historias de un territorio o de lo que sea, si no se tiene claro que es algo cambiante, que para ser sano, no debe estar por encima de la persona:

“La vida no es la identidad! La vida resiste a la idea de la identidad, es necesario admitir la ambigüedad. A menudo la identidad puede ser vital para enfrentar una situación de opresión, pero sería un error utilizarla para no afrontar la complejidad. No puedes saturar la vida con la identidad3(Judith Butler)

Ante tal heterogenidad de formas de entender lo patrimonial se ve clara la pertinencia del congreso SOPA en sus temas y en la forma de plantearlos, así como la necesidad de herramientas como la redSOPA que permitan analizar desde parámetros comunes todos aquellos trabajos sobre lo patrimonial que deseen trazar los vínculos y las diferencias entre sus modos de hacer y los de otros, como una manera de comprenderse más, de detectar mejoras posibles, de sumar puntos de vista, de seguir aprendiendo. Como esta red está pensada para seguir evolucionando, lanzo aquí una sugerencia a sus artífices: ¿que tal un filtro más (o eje) en la red SOPA que sitúe de donde procede cada iniciativa, proyecto o estudio sobre lo patrimonial? Es decir, si procede de la administración, de la sociedad, de la investigación académica o de la práctica profesional. O de mezclas entre ellas. Esto viene de un esquemita muy sencillo y a la vez muy claro que expuso un ponente (no apunté el nombre) en referencia a los tipos de agentes que intervienen en la gestión de lo patrimonial, los conflictos entre ellos, y la necesidad de que sepamos gestionarlos:



Termino ya (que sí) con algo que varios ponentes remarcaron: la gestión de lo común que nos importa está lleno de controversias, de conflictos. Eso es señal de que está vivo, y la actitud no es intentar taparlos, mostrar una especie de realidad ideal, sino aprovecharlos como motor de investigación y de acción, como campos creativos que fomentan la innovación.
(y si has llegado a leer hasta aquí, sin lectura en diagonal, gracias y disculpas;)



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(Post publicado en el blog de la plataforma Proyecto áSILO/SILERUS)

Ha pasado mucho tiempo (año y medio) desde aquel taller de diseño y construcción colaborativa del mobiliario para el proyecto Quilombo en el que participó muy activamente Proyecto áSILO.
Acontecimientos recientes, como la apertura de este espacio el pasado Diciembre, y un próximo PECHA KUCHA donde se explicará cual ha sido el proceso de diseño y construcción de este proyecto, hacen que tenga sentido volver a hablar aquí de esto, sobre todo porque nunca contamos cómo fue nuestra colaboración (más vale tarde que nunca). Lo que sí hemos ido contando ha sido los productos y servicios derivados de haber realizado este taller de la forma en que fue planteado.
En la siguiente presentación contamos cómo fue el proceso y los resultados de dicho taller, así como el porqué de realizarlo, es decir, el porqué de, ante un encargo que un cliente (Sergio Saura Javaloyes) realiza a María G. Javaloyes (la que escribe este post), ésta decide plantearle realizarlo a través de un taller colectivo-formativo.
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El por qué se explica en la presentación, pero quiero remarcarlo aquí: Para hacer de esta casa en ruinas un asunto colectivo antes de abrir físicamente, ya durante el proceso de diseño y construcción, que además en este caso, se preveía largo.
Y ¿Cómo? comunicandolo, compartiendolo, creando un entorno que permita la interacción, la colaboración, la diversidad de puntos de vista, de personas afines, ya sea porque se identifiquen en algo con este proyecto, porque les aporte algo esta colaboración, por amor o porque es una manera inteligente de hacer las cosas, consiguiendo que más personas, con todos sus conocimientos y habilidades, se quieran implicar en lo que estás haciendo.
Los procesos colaborativos no son un camino de rosas, es fácil cometer errores, no saber gestionar los conflictos que suceden cuando algo se hace público o colectivo...pero ya hay muchísimos ejemplos de que los entornos que más han innovado en este siglo han sido los que han sabido crear procesos que hicieran posible la colaboración.

Así que, cuando proponemos talleres de diseño y construcción abiertos, como proceso de producción de un encargo, creo que debemos saber explicar con claridad las razones de peso. Es un proceso que proponemos porque hace posible que más inteligencias, saberes y habilidades, se impliquen en un proyecto, y por tanto las posibilidades de innovación (de encontrar una solución para un problema que desconocíamos antes de empezar) son más posibles.
Es también una forma de desarrollar la cultura material que el sociólogo Richard Sennet considera fundamental para la supervivencia, sostenibilidad, de la sociedad:
“Dejar que la "“gente reconozca el problema”" una vez terminado el trabajo, significa confrontar a las personas con hechos habitualmente irreversibles en la práctica. El compromiso debe comenzar antes y requiere una comprensión mayor, más elaborada, del proceso por el cual se pasa mientras se producen cosas, un compromiso más materialista”
El Artesano, Richard Sennet
Así que una manera de desarrollar tanto la cultura colaborativa como la cultura material sería a través del formato taller colectivo. Curro Claret habla en este video sobre su confianza en estos procesos, en la capacidad de que un tipo de formato de taller fomente la creatividad individual y colectiva, mucho más que dentro de cadenas de producción demasiado rigidizadas:
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Los resultados del taller que realizamos para el Quilombo son piezas de mobiliario de una gran calidad, originalidad y diversidad, que era lo que se buscaba. Estoy convencida de que no hubiese sido posible que surgiera algo así únicamente desde el trabajo mío y de Sergio, y menos en el tiempo en que se realizaron. Evidentemente para cada tipo de taller, así será el perfil de participantes, colaboradores, alumnos, maestros que se busque. Esto ya formará parte del diseño del proceso del taller.
El diseño de procesos, es uno de los fundamentos del Design Thinking, que lo considera la vía para la innovación en lo que estás haciendo, desde productos a servicios a proyectos sociales. Por eso en el PECHA KUCHA lo que quiero exponer es el PROCESO DE DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN DEL QUILOMBO, el proceso completo porque la colaboración en mi caso existió antes y después de dicho taller.

Hablemos de desarrollo local

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El título de este post es a propósito de conversaciones que he iniciado en los últimos meses , por un lado con un equipo de SILERUS (María Conesa, Jose Milara y Normando S. Javaloyes) a raíz de un proyecto común, y por otro lado con algunas de las compañeras del MASTER DIWO dentro de la red eGRUYERE, Laura, Sonia y Ester, a raíz de nuestra participación en un par de jornadas sobre desarrollo local, continuando así nuestras investigaciones sobre este tema, que suele encabezar Laura.


Pero además invito a que hablemos de “desarrollo local” porque creo que es un concepto que se usa cada vez más, al menos en el territorio en el que vivo, en las políticas públicas y en las conversaciones entre paisanos, empezando a convertirse, en el imaginario social, en uno de esos conceptos abstractos que se defienden sistemáticamente para el bien común, como ocurrió con la sostenibilidad. Pero, si no se reflexiona sobre qué significa para cada uno “hacer desarrollo local”, se puede caer fácilmente en simplificaciones dañinas, como los localismos oportunistas y cerrados, contrarios al desarrollo.


Así que primero parto de las definiciones generalizadas de este concepto, según los cuales el desarrollo local:


“Se basa en la identificación y aprovechamiento de los recursos y potencialidades endógenas de una comunidad, barrio o ciudad.1 2
Se consideran potencialidades endógenas de cada territorio a factores económicos y no económicos, entre estos últimos cabe recordar: los recursos sociales, culturales, históricos, institucionales, paisajísticos, etc.”


De estas definiciones generales se puede extraer que los ingredientes fundamentales para el desarrollo local son:
    1-Recursos y potencialidades endógenos
    2-Territorio físico
    3-Comunidad
    4-factores económico, sociales, culturales...
    5-Agentes o entidades públicas y privadas


Y ahora anoto y enlazo los posicionamientos críticos de otros autores a esta definición general o a alguno de sus ingredientes:


1_Los conceptos de “endógeno” y “territorio” son los más cuestionados por los Indianos, por considerar que dan lugar a un sistema cerrado, que no les representa, puesto que su comunidad y sus proyectos no se definen (inicialmente) por las fronteras físicas institucionales en las que habitan.
En este texto sobre Nuevos Territorios, Juan Urrutia comienza hablando sobre la necesidad de de-construir el concepto de territorio describiendo un nuevo tipo de comunidades:
“...hay comunidades, (llamémosle convivenciales) que pueden ser desterritorializadas...
el mundo camina - a causa de las TIC, la sociedad de la información y la globalización - hacia un confederacionismo generalizado, global...en el que las comunidades identitarias desterritorializadas jugarán un papel de barreras o cortafuegos contra la propagación de peligrosos incendios...”


2_Otros, como Pedro Alberto Cruz, dicen acerca de la territorialización de lo político:
... lo político siempre busca ocupar/conquistar un territorio. Así cualquier "lugar crítico" inicial se convierte en "lugar normativizado" por la política...
...la política no debería ser un lugar, porque en ese caso el lugar se transforma en monumento, en símbolo del poder...


3_François Asher hablaba, en los nuevos principios del urbanismo, de un nuevo tipo de territorios, las metápolis, habitadas por las sociedades hipertexto...de manera que las personas ya no se identifican con las fronteras geopolíticas, sino con el mapa de conexiones, físicas y virtuales, que construyen a lo largo del día. Podemos ser habitantes de lugares en los que no vivimos físicamente, pero con los que mantenemos un vínculo, una conexión virtual cotidiana.


Pues bien, en eGruyere tenemos claro que lo local es lo cercano a cada persona, no sólo ni principalmente lo cercano físicamente, sino aquello con lo que mantiene vínculos, con lo que se identifica, lo que forma parte de las interacciones de su vida cotidiana, lo micro frente a lo macro.Y así, lanzamos la pregunta:


    -¿Y si en lugar de territorios (geopolíticos) hablásemos de contextos o hipercontextos (físicos y virtuales, translocales, definidos por cada persona y/o su comunidad?
Y para contestar extraigo parte del texto que escribimos Laura, Sonia, Ester y yo:


La visión hipercontexto del Desarrollo Local. Las personas ya no vivimos en un contexto local geográfico, sino conectadas a muchos otros contextos gracias a lo digital. Esto no es una amenaza para el desarrollo local, sino una ventaja, porque éste es “accionable” con pocos medios y desde la pequeña escala, donde importan más las personas. En desarrollo local no hablamos de lo territorial, sino de lo pequeño frente a lo grande. Porque lo territorial tiene el peligro del endemismo, cuando, para salir de situaciones estancadas, lo necesario es interactuar con lo extraño y encontrar las conexiones que construyan nuevos objetivos.


Y quiero terminar enlazando a una herramienta, la plataforma RED de RELOCALIZACIÓN de RECURSOS, que a mi entender es un ejemplo de cómo somos capaces de gestionar esta realidad del desarrollo local como un sumatorio de hipercontextos, si tenemos o creamos las herramientas adecuadas. 
De hecho esta herramienta, desarrollada por la cooperativa MAZETAS y la oficina SIBARKIA, queremos utilizarla para la Consultoría sobre la Gestión de los Recursos que estamos desarrollando en el proyecto de las MInas de San Antón.
En próximos post profundizaré más sobre esta herramienta, y el concepto de RECURSOS SITUADOS, frente al de RECURSOS ENDÓGENOS.



“Pago Justo” y las nuevas costureras



François Asher explicaba en “Los nuevos principios del urbanismo” el paso de la Sociedad Industrial a la Sociedad Hipertexto. Yo me planteo, desde la propia realidad cotidiana que me rodea, si donde toca ahora trabajar no será en el paso de la Sociedad Industrial a las Comunidades Hipercontexto* que algunos consideramos propias de nuestra época.


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El sábado pasado proyectaron una película en el salón de actos de la localidad en la que vivo. Era un acto organizado por la Asociación Cultural Jacarilla 2012 y la Concejalía de la Mujer, y la película fue PAGO JUSTO. (el enlace lleva a una crítica interesante)
Las primeras escenas de la película son grupos de mujeres y hombres en bici entrando en una factoría Ford, en los años sesenta, en Dahenham, Inglaterra. Ellas eran las costureras de las tapicerías de los coches.
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La mayoría de espectadoras presentes en la sala en ese momento eran mujeres de mediana edad, que muy probablemente habrían trabajado un tiempo como costureras para MODAS ASTORIA, en una nave a las afueras del pueblo, hoy en desuso y propiedad pública. Su estado actual tiene algo de instalación artística, de los restos de una civilización extinguida. Un espacio inquietante para algunas de las personas que lo hemos descubierto y visitado recientemente, sobre todo las que hemos descubierto que nuestras madres trabajaron allí.
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La conexión fue inmediata, claro. Mis tias y mi madre me han contado con anécdotas cómo trabajaban en este lugar: un trabajo de costura en cadena que muchas veces, lejos de fomentar la solidaridad entre ellas, fomentaba la competencia, (a ver quien demostraba ser más rápida), o el reproche a quien iba más lento y disminuía la eficacia de la cadena. La solidaridad existía, no en el grupo entero de mujeres, si no en pequeños grupos (por ejemplo entre hermanas).
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Aún me queda mucho que indagar en el relato de la NAVE ASTORIA, pero ahora continúo con el de PAGO JUSTO, que también está basado en hechos reales.
Las mujeres de esta factoría de la Ford decidieron movilizarse en grupo, para reclamar el pago justo de su trabajo. Un trabajo clasificado como “no calificado” en un contexto político en el que un estado permitía por ley que una empresa pagara menos a las empleadas mujeres, por ser mujer.
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La cuestión es que es el relato de una batalla propia de la época que vivían, con una heroína como líder de todo el proceso de movilización. Y a esa heroína un día, una de las chicas que se estaba preguntado por el sentido de esa batalla, le dice:
“si es que, en el fondo ni siquiera me importa el sueldo. Sigue siendo el sueldo de un trabajo de mierda”.
Ella lo que en realidad deseaba, su vocación, era ser modelo.
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Pero la batalla de la época le llevó a luchar en una batalla que no era la suya personal, si no la impuesta por una sociedad,  aunque también era la de su grupo de amigas, la de sus compañeras de trabajo. Vamos, que se sacrificó, como las demás, para dedicar sus esfuerzos a reclamar por una ley de igualdad que las llevaría a sentir más dignidad pero a la vez a seguir trabajando en “un trabajo de mierda” produciendo con su trabajo el beneficio de una empresa que no las respetaba.
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Y yo me preguntaba: ¿Y si una vez conseguido que la ley prohibiese la discriminación por género, se hubiesen unido para crear su propio negocio? Claro que, si ese negocio no hubiese salido de sus verdaderas pasiones, seguiría siendo un trabajo no deseado, aunque habrían ganado, además de dignidad, algo de autonomía. 
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Más de treinta años después de que cerrara modas ASTORIA, una de las hijas de una mujer que trabajó allí, ha iniciado su propio negocio, su propio proyecto de vida, en Jacarilla. El proyecto se llama WE HAVE A PLAN . Miriam Aniorte es costurera también y diseñadora. Ella disfruta cosiendo los modelos que diseña, inspirándose en las cosas que le motivan. 

Su nave es un taller familiar, que ha reconfigurado a través de un trabajo colaborativo con más personas que, como ella, tienen la inquietud de crear sus propios negocios desde sus creaciones en el mundo del diseño. En este post, Ana explica de forma hermosa lo que cree que es WE HAVE A PLAN. Yo, y nosotros los SILERUS, tratamos de afianzar esas conexiones que ella nos lanza, para que nos reforcemos las unas a los otros en la convicción de que la abundancia local es posible.
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También formarían parte de todo este relato unas nuevas costureras, esta vez alicantinas, el colectivo y futura asociación TEJEMANEJE, que han reconvertido un bar en desuso en un local para aprender a tejer desde la creatividad e inquietudes de cada persona. María Maraña hizo estas prendas de ropa con los retales del ASTORIA, contando todo el proceso en este post. 
El próximo sábado vendrá a Jacarilla a darnos un taller de Ponchos, en familia, en la Casa Liquen, que estos días estamos de visitas frescas y de ganas de artesanías.
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Y claro, todo esto ya lo tenían pensado las tremendas Laura, Ester y Sonia, con su ruta de emprendedoras artesanas. Estos talleres están construyendo una nueva manera de hacer desarrollo local. De hecho estos días estamos intentado definir las cuatro, nuestro concepto de abundancia local, del que habla John Robb en su blog Resilient Communities.  Esos talleres en Jacarilla nos hacen falta chicas.

Con todo este conjunto de acontecimientos que me rodean, pienso que sea posible, poco a poco, construir el "pago justo"(otra economía posible y otros mercados desde las personas) de las nuevas costureras, que es sólo uno de los múltiples oficios desde los que tejer redes.

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