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Siete días en Madrid alternando la experiencia surrealista de un taller muy institucional de arquitectura, con la experiencia underground de la ciudad, han sido suficientes para reafirmar la gran distancia que existe, en cuanto a autenticidad y pertinencia, entre lo que se produce en una realidad y en otra, por muchos intentos, desafortunados y afortunados, que se hagan por trazar vínculos reales entre ellas. Vi esperanzas de esos intentos, pero en este viaje las vi desde lo underground hacia lo institucional y no al revés.

Empiezo con la experiencia del taller:
La exposición en la que se enmarcaba el taller al que asistí tenía mucho de populista y sensacionalista, y eso se sabía. La cuestión es que me apetecía mirarlo de cerca, conocer de cerca la forma de trabajar de alguno de estos arquitectos que impartían los talleres y cuyo trabajo seguía. Tenía curiosidad por saber su opinión, de primera mano, respecto a la exposición. Una exposición que se abanderaba sin pudor, a pesar de quienes eran los organizadores, con lemas como éste:
«la arquitectura no es sólo una actividad glamurosa, hecha para soportar narcisismos, hay que apostar por la arquitectura cotidiana: la que pertenece a la vida cotidiana de la gente y no a los edificios escultóricos y a los iconos.»

Pues bien, a este contexto me quise acercar, para observar, preguntar y con suerte (tenía la esperanza de encontrar a alguien para ello) conversar sobre temas que realmente me parecen de interés y que la arquitecta que impartía el taller difunde en su web y en conferencias.

Pero esa conversación no ocurrió, y en su lugar lo que la arquitecta nos propuso fue pasar diez días en un museo, dieciséis arquitectos, modelando barro para, a través de este ejercicio plástico y manual, proyectar todo un programa de “necesidades” (una escuela, unas viviendas, un training center, y algo más) para una comunidad en Zimbabwe de la que no conocíamos prácticamente nada, ni falta que hacía, puesto que nuestra intuición nos guiaría hacia el camino correcto (y son palabras muy literales). Mientras, una lista de música africana sonaría de fondo y en algún momento del taller visitaríamos una tienda africana para inspirarnos en la decoración.

La primera pregunta que lanzamos fue dónde quedaba ese primer punto del “Manifesto for a humane design culture”, iniciativa de esta misma arquitecta, que considera fundamental en todo proceso de diseño arquitectónico centrado en las personas, partir de la “colaboración ojo a ojo”, la comunicación cercana y real. Preguntamos también por la posibilidad de entablar alguna vía de comunicación con esta comunidad a través de internet, puesto que existen muchos ejemplos de proyectos cuyo objetivo ha sido precisamente aumentar esa capacidad de comunicación de comunidades más aisladas, para así superar la retaila de prejuicios que se pueda tener sobre lo desconocido. Pero nos aseguraron que la comunicación con esta comunidad de Zimbabwe, aún siendo lo más deseable, no era posible.

El planteamiento de pasar diez días sin abrir el ordenador, sin estrés, produciendo modelos espaciales de barro, a diferentes escalas y sin buscar una solución final, sólo como proceso creativo, de experimentación plástica, me hubiese parecido genial (aunque para eso no hacía falta montar esa expo), si no fuera por el pequeño detalle de tener que pensar mientras modelabas barro que ahí dentro, en esa forma que te acababas de inventar a sentimiento, podría vivir o pasar mucho rato alguien que no te has molestado en conocer ni en preguntarle cómo quiere vivir. Ni siquiera el dato de proceder esta iniciativa de un pequeño centro de permacultura instalado en la comunidad se tuvo en cuenta. Porque proyectar o construir con tierra no es igual a construir según los principios de la permacultura. Existe un manual de diseño para la permacultura muy extenso al que nadie hizo referencia en todo el taller. Te puede gustar más o menos este manual, pero no hacerle caso, siendo el eje principal de la comunidad para la que proyectas, me parece algo más que cuestionable.

Estuve tres días de los diez que duró el taller, por curiosidad y porque aún mantenía la esperanza de poder conversar directamente sobre lo que se estaba produciendo al proyectar así, conversar sobre sus consecuencias. Quería hablar sobre ello para que todos fuésemos conscientes, y luego ya cada cual que elija. Pero no, no era posible esa conversación, por si coartaba la creatividad, por si enjuiciaba lo bueno y lo malo. “Don´t think, just do it” era el lema, mientras la música africana sonaba de fondo. Así que la comunicación entre nosotros tampoco era posible.

Era como la reproducción de ese taller artesanal donde el maestro le pide al aprendiz que confíe porque al final lo entenderás todo, al final será evidente por todos. Es para mí éste un modelo de enseñanza que no tiene nada de colaborativo y en el que el maestro no modifica un ápice el programa con el que viene. Al no construir el taller junto a los alumnos y hacer que estos acepten modelarse al programa, no está educando gente activa, crítica, propositiva, que construya sus propios modos de hacer y su propia ética.
Al contrario, lo que se educa es gente que sabe hacer a la perfección lo que se les pide, que suelen ser partes de un proceso diseñado por otros y cuya ética ni siquiera es necesario que te la plantees: Don´t think, just do it.

Hacía también referencia a conectarnos con nuestra intuición de la infancia, esa que al parecer, desprovista de la deformación cultural, es común a todos los seres humanos. Le preguntamos si creía que si todos los arquitectos proyectasen desde la intuición más conectada a su infancia, el producto resultante sería beneficioso para la humanidad. Y contestó que creía que sí. De hecho, días después (yo ya no estaba para verlo) pidió que unos niños que habían ido a visitar la expo, se pusieran a modelar junto a los arquitectos.

Aquí es donde llegamos para mí a toda una serie de extrañas mitificaciones de la creatividad y la inocencia en la edad infantil. La edad infantil como estado del ser humano de la que aprender mucho sencillamente por sus diferencias con la adolescencia o la edad adulta, es un tema que me ha interesado tanto que he formado parte de proyectos que trabajaban con el niño como usuario o como sujeto político. Soy consciente de todo lo que se puede aprender investigando esta etapa de la vida, y creo que a poco que se profundice se supera cualquier idea de que en la infancia somos más intuitivos o más creativos que en la edad adulta. Lo que pasa es que en la infancia no tenemos miedo a inventar.

El último libro que me han recomendado sobre este tema, “La imaginación y el arte en la edad infantil” de L.S.Vigotsky, habla claro sobre esto: “tendemos a pensar que la imaginación de un niño es superior a la de un adulto a pesar de que la creatividad nos viene por las vivencias personales y ajenas, por tanto las de un niño son muy escasas, pero los niños no tienen miedo a expresar e inventar, y eso lo van perdiendo a medida que crecen.”

Así pues, si se trataba de entrenarse en perder el miedo a inventar, me hubiese parecido perfecto. Pero eso no es igual a decir que proyectemos tratando de conectarnos a un yo infantil, más intuitivo, menos racional, más inocente.

La arquitectura no es inocente. Un muro impide el paso en una dirección. Unas formas cavernosas obligan a habitar de una manera y no de otra. Unas geometrías tanto formales como decorativas, representan una estética con la que te puedes o no sentir identificada...nada de eso se va a tener en cuenta desde nuestra edad infantil.

¿Qué cuáles fueron los resultados de este taller? Como digo lo dejé al tercer día. Pero para entonces ya habían maquetas facetadas tipo piedras con cavidades interiores, estaba también el jarrón cerámico sobreescalado, las cubiertas piramidales, el árbol, el queso gruyere y algo muy parecido a un Guggenheim pero de barro. Y es que el proceso de diseño del Guggenheim, esa arquitectura icono que al parecer ya no necesitamos, fue muy parecido al proceso de diseño de estas maquetas, (conste que a mi el Guggenheim me emociona y que lo considero un producto que cumplió la función para la que se compró. La perversión fue querer repetir esto luego en cada pueblo). Se puede ver en el famoso documental, como Gehry le indica a su maquetista que recorte cartulinas y las vaya disponiendo de diferentes formas...hasta que la intuición del arquitecto le dicte que esa es la forma idónea. Gerhy al menos nunca ha dicho que su proceso de diseño arquitectónico fuese colaborativo o social.

La endogamia y el autismo místico para proyectar arquitectura han hecho y siguen haciendo mucho mal en el desarrollo de una profesión que acaso pudiera ser útil para la sociedad. Yo también he proyectado desde ahí, vi las consecuencias y decidí que debía replantearme mis modos de hacer. 

Ir con un catálogo de esculturas de barro a una comunidad de Zimbabwe para pedirles que elijan la que más les guste, que total no lo van a pagar ellos sino la comunidad europea, no me parece la mejor manera de fomentar el desarrollo ni la innovación entre dicha comunidad. Es lo mismo de siempre, vendedor y consumidor, pero más perverso aún al tratar de disfrazarlo de otra cosa.

Total que dejé el taller, y me pasé al underground de la ciudad, a vivir un poco de cerca esas manifestaciones de transformación de la ciudad por sus habitantes, como El Campo de la Cebada, Bestiario, el movimiento Stop Desahucios, la Casa de los Jacintos...que en algunos casos han sido transformaciones iniciadas por personas con conocimientos arquitectónicos, antropólogicos, de derecho, de economía, de agroecología o de fontanería...pero que además de eso son vecinas y vecinos del barrio, que disfrutan y sufren la ciudad, que detectan deseos, necesidades y conflictos de los habitantes, y se ponen a trabajar para aportar soluciones, considerando este trabajo una oportunidad de innovación social y siendo conscientes de que en algún momento  deberán negociar con el poder, para lo cual deberán saberse muy bien las normas del juego, las leyes, los derechos y las obligaciones políticas de todo ciudadano. Pude comprobar que están en ello y merecen toda mi admiración. De ell@s quisiera aprender.
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Anna Heringer tiene en su web las líneas generales de un proceso que llamaron MANIFESTO FOR A HUMANE DESIGN CULTURE diseñado en un workshop junto a otros arquitectos, (nos pasa mucho, lo de juntarnos sólo arquitectos), en Laufen.
Tim Brown tiene en su blog un post presentando un curso online gratuito para introducirse en el HUMAN CENTERED DESIGN FOR SOCIAL INNOVATION, que imparte conjuntamente la ONG Acumen y la parte de IDEO, IDEO.org, que trabaja con organizaciones sin ánimo de lucro, empresas sociales y fundaciones.

Yo voy a realizar un taller con Anna Heringer en los próximos días (y nos volverá a pasar que nos juntaremos sólo arquitectos…). No estoy cómoda con la visión de la pobreza o del trabajo en contextos pobres que rodea a este taller, pero mantengo la esperanza de que se dé el espacio para desarrollar, reformular, conversar sobre ese proceso para una cultura del diseño human(itari)o?

Encuentro conceptos y metodologías del proceso para un diseño centrado en el ser humano, de Acumen e IDEO.org, (con puntos en común al anterior) que me interesan porque en realidad IDEO las utiliza tanto para contextos empobrecidos como para empresas o instituciones con solvencia económica. Todo viene del famoso PENSAMIENTO DE DISEÑO o DESIGN THINKING. Y es que me parece interesante la manera en que la empresa de diseño IDEO llega a crear IDEO.org, tras años de desarrollar proyectos para sectores privados o públicos con solvencia económica, paralelamente a desarrollar proyectos en contextos sin esa solvencia. Porque la pobreza en el mundo, nos pongamos como nos pongamos, existe y es una fuente de problemas, eso que nos gusta tanto cuando se enfocan como oportunidades de mejora a través del diseño.

Pero en realidad a mi el que más me gusta cómo enfoca este tema de trabajar en contextos pobres y/o en conflicto, es Tomás Villasante, que propone superar la idea de la solidaridad. Extraigo una parte de su artículo “La socio-praxis: un acoplamiento de metodologías implicativas” :

“Saltando de la “solidaridad” a los “Estilos de creatividad social”:
...se suele acudir a la ética entendida como principios de solidaridad, de justicia, etc...con lo que partimos de un discurso inicial abstracto, que luego cada cual puede interpretar casi como quiere. Se suele hablar hoy de una ética de mínimos, de tal forma que habría principios universales a respetar, una vez definidos entre los más imprescindibles de la humanidad...pero aún así no están claros cuales pueden ser esos mínimos... No estamos por eso de acuerdo en la propuesta de poner ejemplos que pretendan servir para todas las situaciones. Más bien nos inclinamos porque la ética esté en la propia metodología y medios para la construcción de lo social, más que en los fines declarados.
    Las incoherencias entre el decir y el hacer son patentes en todos los procesos...por eso no creemos que baste con una recomendación general para que se actúe de acuerdo con lo que se dice. Más bien pensamos que es en lo que se hace en donde hay que argumentar por qué y para quién y para qué se hace….En cada práctica o técnica, en cada situación concreta, ya están implícitas todas estas preguntas. Irlas contestando es un sano ejercicio grupal de autocrítica, aprendizaje y rectificación posible.
...Por eso nosotros aportamos los “estilos de creatividad social”, es decir, combinar la ética con la metodología. Hacer de tal forma que se abran nuevas posibilidades de actuación para los sujetos en presencia, no tanto mostrar una identidad o un camino que han de seguir, sino construir con ellos las diversas estrategias que podrían adoptar en cada caso. La metodología incorpora así un principio de ética abierta y dialógica, que limita prejuicios en los diversos sujetos implicados al tiempo que respeta sus puntos de partida. Pero, por el tipo de dispositivo practicado, trata de que cada cual tenga muy en cuenta las aportaciones de los otros implicados, para hacer más creativo el proceso y aprender todos de las dinámicas puestas en marcha. Creatividad social significa de esta manera que ha sido creada colectivamente, y con objetivos para el cambio más allá del propio sujeto o grupo que se está moviendo.
En este sentido es muy bueno que se desborde fuera de lo planteado inicialmente.”


Así que, si partiésemos del proceso FOR A HUMANE DESIGN CULTURE, estas son algunas de las anotaciones o cuestionamientos que sumaría para comenzar (las pongo a continuación de cada punto de este proceso):

1. Collaborating Eye to Eye We must commit ourselves to respectful communication and cooperation with residents and communities as key partners in achieving positive, measurable change. The impact of a participatory process extends beyond actual design outcomes – it should empower individuals and cultivate a constructive atmosphere with lasting effects. The process should allow sufficient time to facilitate a dialogue striving for respect, curiosity, flexibility and care.

Los procesos colaborativos, participativos o implicativos, son complejos y llenos de conflictos. Hablé hace poco de que considero necesario tener conocimientos o trabajar en colaboración con la Antropología Aplicada y la Sociopraxis para poder llevarlos a cabo con criterio.

Design is a conversation, pero hay muchos formatos posibles de conversación, de dinamización de la conversación, de escucha y de traducción. La primera característica del Pensamiento de Diseño (PD), es la Empatía y la observación (mediante técnicas y estudios etnográficos):

“Lo que el PD propone es observar y escuchar al cliente en el contexto natural en que desarrolla su actividad y entonces detectar qué tipo de productos o servicios necesita sin prejuzgar nada.
En lugar de dirigir preguntas directas, que atacan directamente a la cuestión,...se les pide a los usuarios que dibujen, que fotografíen, que cuenten su experiencia y su contexto. Todo esto ayuda a documentar la observación mediante videos, grabaciones, apuntes y fotos.
Esta escucha es compleja, abierta y multidimensional porque no sólo se centra en la usabilidad sino en el significado que las personas dan a su contexto…
Algunas de las herramientas que se usan en esta fase:
    -Cámaras fotográficas (para que los usuarios seleccionados hagan un diario de fotos de una jornada cualquiera…)
    -Videocámaras ligeras (para grabar actividades concretas…)
    -PDAs para tomar notas sobre terreno.
    -Entrevistas etnográficas con los usuarios, para discutir las fotos, los videos…pedir describir las cosas mediante imágenes, metáforas...
    -Storyboard, para comunicarse, contar mediante dibujos.
    -Shoftware de tratamiento de imágenes (para etiquetar escenas de interacción, extraer          patrones de comportamiento…)

La sociopraxis utiliza otras herramientas que intentan grafiar la complejidad de las relaciones humanas desde los vínculos de lo cotidiano, poniendo el foco fundamentalmente en las condiciones de poder y de afinidad entre las personas (socio-gramas), la diversidad de puntos de vista ante una realidad (tetralemas), así como la diversidad de formas de actuar (conjuntos de acción). Son interesantes porque pueden ser construidos y/o apropiados por sus propios protagonistas, que pueden reflexionar así sobre su realidad.

Todo esto, si se puede realizar estando dentro del contexto de estudio, será mejor. Es decir, lo adecuado es hacer estudio de campo. Pero aún así, disponemos de internet, y de maneras para diversificar la conversación global o de crear narrativas colaborativas para poder conocer de cerca la realidad cotidiana de entornos donde no podemos estar físicamente.

La cuestión es crear una comunicación real: “Comunicación es construir sentido con los demás (...)Comunicar es problematizar situaciones, inventar lenguajes comunes y construir cultura.” Diego Nuñez de la Rosa


2. Designing Work Projects must be conceived in a way that creates meaningful work. A thoughtful approach to designing buildings, places, landscapes and products can nurture small-scale enterprises like construction, farming and crafts. By opting for laborbased techniques and non-standardized materials, we can foster a decentralized form of construction and production. Creating an atmosphere of entrepreneurship and innovation is essential in forming value chains connecting local craftsmanship and global industries. New models of selfconstruction for low-income populations must be explored, combining education, training and long-term income generation. The creation of work is foundational for greater equality and peace.

Esta fue una de las características con las que describí lo que entendí en su momento como una de las labores que realiza Proyecto áSILO: el afán de aunar los modos de vida que sentimos más necesarios y deseables en estos momentos, con el desarrollo de los oficios que los hagan posibles.
Se trata de entender el proceso constructivo como un entorno fértil para la innovación, la creación de servicios y de productos.
Como referencia clara de esto señalo Health Habitat:

“Since 1999, over 75% of all Healthabitat staff have been local community people. These communitymembers, who are also residents of Housing for Health projects, are engaged in severalforms of paid work including;
  • Project planning
  • training of new staff,
  • testing and fixing houses
  • assisting licensed trades with major fix work
  • data entry and on site office work, and
  • liaising with householders in there own language about the aims and methods of the program.”

3. Unfurling Beauty We believe that beauty is an essential human need, linked strongly to dignity. We must strive for an authentic harmony that resonates with people, the genius loci and their territory. The longing for beauty can be stronger than fear and thus a crucial catalyst for humane development.

Yo pienso en lo poético común, en la necesidad de artefactos tenopolíticos, si, pero también de artefactos tecnopoéticos con capacidad para desbordar emociones y situaciones estancadas.
Pero ojo que lo poético, como lo sagrado, no es universal.
Como referencia, hace mucho tiempo hablaba del proceso de construcción de la Brother Klaus Field Chapel como “un proceso emotivo, y lleno de simbolismo que le da razón de ser a una arquitectura cuyo uso no puede ser entendido desde una mente puramente racionalista o funcionalista, ni siquiera desde una mente sostenible,...es arte y misticismo lo que mueven esta obra.”

4. Identifying the Local Modernization has levelled cultural differences globally and hampered context specific design. Individual projects must be based on careful observation of geophysical conditions, local building traditions and space hierarchies. Global knowledge on building techniques must be adapted to the local climate, available materials, skill base and energy sources. Site and culturally sensitive design contributes to self-sufficiency and more sustainable local economies.

El trabajo por comprender las dinámicas propias de un entorno concreto, así como por descubrir sus potencialidades, lo enfoco más que a la búsqueda de la producción-construcción autosuficiente, hacia la producción-construcción colaborativa con dicho entorno. De esta manera no sólo buscas cómo cubrir tus necesidades, sino a la vez cómo haciéndolo contribuyes al desarrollo o innovación de tu entorno. De este pensamiento pueden salir diseños como esta bici donde un dispositivo se diseña para colaborar con otros dispositivos urbanos existentes o esta estufa donde una bombona de butano se rediseña para que siga funcionando como fuente energética, pero de otro tipo, acorde a las fuentes energéticas de las que se dispone.
Todo esto puede ir construyendo un catálogo de tecnologías situadas en las circunstancias específicas de cada contexto en un momento determinado, así como una red de localización de recursos.

5. Understanding the Territory While designers and policy-makers devote significant attention to mega-cities and high density environments, larger agglomerations are deeply dependent on smaller living units and their landscapes. Truly humane design projects understand zones of impact and influence on many scales. They operate between the local, the regional, the continental, and the global, thereby revealing a rich network of dynamic social, economic, and ecological relations that must be respected, adjusted for, and improved as needed.

Hace meses tratamos de superar (entre nosotras) la concepción del desarrollo local como algo supeditado a los límites de un territorio físico, para pasar a visualizarlo desde las conexiones que cada persona establece a lo largo del día, tanto físicas como virtuales. De esta manera se supera la dicotomía entre megaciudad y pueblos, para pasar al concepto de metápolis.

6. Educating Designers Designers are not trained sufficiently to achieve positive change for people living in undeserving conditions. Design education has to evolve radically to ensure young designers have the capacity to bridge the gap between design and construction, understand the nuances of diverse sites and territories, and communicate more profoundly with local communities and stakeholders. In short, instil a greater social empathy. Manual skills must be developed on the same footing as digital and intellectual skills. Designing the right process must be equally important as the outcome.

La referencia más clara que puedo poner de esto es el propio curso para formarse en las técnicas del human-centered design, que imparten IDEO.org y Acumen, abierto a toda persona que quiera contribuir a la innovación social de los contextos en los que viva o trabaje.

En este curso, online y gratuito, comienzas a formarte en:
  • Teach you human-centered design processes and methods
  • Help you identify patterns and opportunities for concept development
  • Inspire you to approach challenges differently and experience how human-centered design can add a new perspective to your own work
  • Give you hands-on experience speaking to, prototyping for, and testing solutions with potential users.
La metodología del human-centered design tiene tres ejes:
1-Descubrir
(métodos de observación-conversación-interacción)
2-Idear
(métodos de lluvias de ideas, post it…)
3-Prototipar
(métodos muy rápidos de prototipado para recibir feedback de los usuarios)

Pero el principio que me parece fundamental para la “actitud de diseño” es aquel según el cual no se diseñan cosas sino las interacciones entre ellas, considerando a los propios seres vivos como un sumatorio de cosas. Esto puede ayudarnos a sumar al enfoque antropocéntrico, el ecológico o biológico, para llegar a un diseño centrado en la interacción de las cosas (animadas e inanimadas), de todos los actores que forman parte de una realidad:

“Se aplica un “enfoque-centrado-en-la-actividad” (“activity based approach”) en lugar de en el producto. Abrir el lente para ver el contexto y la actividad en su conjunto ayuda mucho a descubrir nuevas oportunidades de innovación que van más allá del propio producto.”

Vuelvo a poner como referencia Health Habitat, un proyecto que comenzó observando las formas de habitar domésticas de una pequeña población aborigen australiana, con un problema grabe de concentración de enfermedades. Se dieron cuenta de que el problema de que la gente enfermase era la necesidad de prácticas más saludables e higiénicas, para lo cual, antes que construir un hospital, lo que había que hacer era ofrecer un hábitat más higiético a través de un servicio para arreglar, mejorar las casas, hacerlas más higiénicas.


7. Shaping Policy Integrated infrastructure, new collaborations, and innovative approaches to project development and financing must be translated into a global policy strategy. A vast change is necessary in the way we conceive, distribute and construct human habitats. We must connect top-down and bottom-up processes, with a view to fostering more productive exchanges between residents, policy-makers, financial institutions, the design profession and executing bodies. This will require the mobilization of both human and financial resources. We need broader and better solutions, at a lower cost, for a larger number of people.
These principles provide necessary impetus for a radical reorientation of all professional design disciplines. It is critical to shift current self-perceptions from topdown planning to transparent cooperation throughout the cycle of planning, design, construction and usage. Design imagination is our primary instrument to define how we want our world to be.
(esto lo dejo para otro post, porque éste ya es infernal de largo)
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A veces damos por supuesto que ya no es necesario explicitar en ciertos contextos ciertas cosas, y nos equivocamos. Por ejemplo esta convicción, propia de mi formación en la Escuela de Arquitectura de Alicante, de que hace tiempo que dejó de tener sentido la búsqueda de una única, acotada y más verdadera que las demás, definición de “la Arquitectura”(así con la A en mayúsculas) y que en su lugar lo interesante es que exista “una arquitectura por persona que la estudie”, surgiendo ésta desde su subjetividad. Los profesores que apostaron por esto, que en realidad se concentran en el Área de Proyectos, debieron pensar que es la forma en la que una escuela puede contribuir a que cada persona construya su identidad, sus modos de hacer, su ética y su oficio propio.


En palabras de uno de estos profesores, Juan Antonio Sánchez Morales: “Desde luego estoy muy lejos de la satisfacción y la plena identificación con Alicante (intento de expresión aglutinadora de un sistema pedagógico arquitectónico), pero hay cosas que a estas alturas de la "película" tengo rotundamente claras. Una es que en el impulso de la subjetividad está la clave de la experiencia ética en la docencia arquitectónica, y al menos por ahí mal no vamos.”

Y no sólo en la docencia arquitectónica. En el diseño y producción de arquitecturas, el impulso de las subjetividades, también es para algunos la única vía de producir una ecología de las emociones como clave para la sostenibilidad.

¿Y a qué viene explicitar algo así por estas tierras?


Hace poco más de una semana fuí a la Escuela de Arquitectura de Alicante y junto a tres compañeras más, todas exalumnas AeA, contamos nuestros Proyectos Finales de Carrera. El público consistía en alumnos de arquitectura representantes de todas las escuelas de españa.
Tras la exposición de algunos PFC, escuché cómo alumnos, nada familiarizados con este tipo de docencias, se decían entre sí:
“en esta escuela no hacen arquitectura”


La cosa es que oir ésto no me escandalizó en absoluto, porque yo soy de las que piensan que lo que se hace en proyectos como los presentados ese día, (escogidos por ser representativos de la diversidad en la docencia AeA), es aplicar conocimientos arquitectónicos al diseño de servicios, objetos, experiencias... que plantean modificaciones, de manera deseable desde la subjetividad de quien lo realiza, sobre la realidad en la que actúa.

No necesito reivindicar que el resultado de esto es Arquitectura, pero tengo claro que contribuye a la innovación de la propia disciplina arquitectónica. También tengo claro que lo importante no es eso, lo importante es que las personas podamos desarrollar nuestros oficios, nuestros modos de hacer, nuestra ética propia, haciendo uso, entre otros conocimientos necesarios, de los arquitectónicos. Ésto nos podría llevar a aportar valor, el valor que consideramos deseable, a aquellas realidades sobre las que trabajamos. Nos podría llevar a innovar en ellas.

Otros compañeros tienen tan claro como yo esto. Jose Milara, de Proyecto áSILO, no se presenta como arquitecto, sino como una persona con conocimientos arquitectónicos, entre otros conocimientos, como por ejemplo en instalación de toldos, o en hacer zapatos de cuero (profesiones de su abuelo y su padre, en las que él ha sido aprendiz). De estos conocimientos hace uso, de manera combinada o no, dependiendo del contexto. Sergi Hernández también hablaba de esto hace tiempo, refiriendose a focalizar, antes que en las competencias atribuidas por el título de arquitecto, a las destrezas o habilidades adquiridas durante la formación. Este otro post hace una reflexión a su manera sobre qué hacer con este conocimiento, focalizandose en el cliente y/o en los servicios que de verdad se demandan en los contextos en que trabajemos. Y Ester Gisbert creo que no para de contribuir, con sus reflexiones, a esas nuevas prácticas arquitectónicas (o de construcción del entorno) posibles.

No digo que sea fácil, ni que todas estemos consiguiendo dar continuidad de forma exitosa a los trabajos, investigaciones o modos de hacer planteados desde esos proyectos finales de carrera. Pero muchas continuamos investigando desde la experiencia propia, lo cual es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de subjetividades y de una ética propia, entendiendo la experiencia como "forma de relación del ser humano con el mundo, a través del cual intenta construir un sentido para su "propio ser en el mundo". (El cuarto saber, guía para el aprendizaje experiencial)
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Estos días leo “El antropólogo inocente”, de Nigel Barley. Narra un ejercicio de trabajo de campo de larga duración para una investigación en antropología cultural. La mayor aportación de este libro es su forma literaria, entre el ensayo y la literatura (o discurso) testimonial, con grandes dosis de humor, que como dice el prólogo (las negritas son mías):
“...convierte a Barley en un verdadero ejemplo para la profesión en dos sentidos: como vulgarizador sin pérdida de rigor (cosa del todo inhabitual y absolutamente necesaria), y como hábil penetrador de la opacidad de otras culturas (y de otras mentes en general), de la única manera que esto puede hacerse: con cautela, con humor, con ciertas triquiñuelas del oficio (cuya receta nos da), y confiando pacientemente en la suerte.”


No es un ejemplo de antropología aplicada a una posterior intervención, y estas palabras en el segundo capítulo, dejan clara esa clásica visión contrapuesta entre la labor del antropólogo y la del emprendedor: 

“Durante el tiempo que pasé en Camerún conocí a muchos especialistas de este tipo, algunos de los cuales me acusaron amargamente de ser un “parásito de la cultura africana”. Ellos estaban allí para compartir conocimientos, para cambiar la vida de la gente. Yo lo único que pretendía era observar, y con mi interés podía alentarles supersticiones paganas y el atraso. A veces, durante las silenciosas vigilias nocturnas, yo también pensaba en ello, lo mismo que en Inglaterra pensaba sobre el sentido de la vida académica. No obstante, en la práctica parecía que los resultados que obtenían eran mínimos. Por cada problema que resolvían, creaban otros dos. Tenía la impresión de que los que afirmaban ser los únicos poseedores de la verdad eran los que más debían inquietarse por el transtorno que causaban en la vida de los demás. Aunque sólo sea por eso, del antropólogo se puede decir que es un trabajador inocuo, pues el oficio tiene como uno de sus principios éticos interferir lo menos posible en lo que uno observa.”

Sin embargo, el conocimiento y manejo de conceptos y herramientas propias de la antropología y la sociología, en sus versiones aplicadas, es considerado por un número cada vez más creciente de personas, desde el ámbito de la empresa al de la cooperación, como imprescindible para combinarlo con el pensamiento de diseño, íntimamente unido al espíritu emprendedor, (que a mi me gusta más llamarlo actitud de diseño), y llevar así a cabo proyectos de (re)construcción colaborativa del entorno. Esta actitud acepta que se resolverán viejos problemas y se crearán nuevos, pero es de esperar que sean cada vez menos perjudiciales, pues si partimos de la antropología aplicada y la sociología, lo que está en el centro es dar servicio o mejorar la vida del ser humano. También se puede presuponer que estos nuevos problemas serán motor de nuevas investigaciones y emprendimientos, vamos, motor de innovación, allá donde fuera algo deseado.


Amalio Rey explica muy bien en este post lo que considera que aporta la Antropología al Design Thinking . Extraigo aquí los puntos que más me interesan y les añado comentarios y dibujitos:


“Esa idea humanista de la innovación es la que potencia el rol de la Antropología como “ciencia social que estudia al ser humano de una forma integral” por:


    1-Su fuerte naturaleza empírica, dado que se basa en la observación directa y en el método de trabajo de campo de larga duración ...
Yo hablaría aquí además de la importancia de la experiencia directa y del aprendizaje experiencial para comprender mirando desde dentro y desde cerca, interactuando y viéndose afectado por el contexto.



    2-El énfasis que pone en los métodos cualitativos de investigación…
No se rechazan los métodos cuantitativos pero no son ni los únicos ni los más determinantes, deben poder retroalimentarse. Se considera que las investigaciones cualitativas se basan en descripciones interpretativas, mientras que las cuantitativas en datos. Las primeras tratan más de contestar a las preguntas POR QUÉ? CÓMO?..., y las segundas a CUÁNDO? CUÁNTO?...Tanto las metodologías empleadas como la información registrada son muy diferentes y fundamentales para las posteriores tomas de decisiones.


3-La “especificidad”, que es uno de los atributos que más trabaja y valora el enfoque antropológico, al poner el foco en la “variabilidad humana”. Esta visión es crítica para detectar oportunidades de innovación de nichos.
Cada persona tiene nombre y apellidos, y no es reducida a un sujeto tipo (aunque para parte de los análisis sea necesario categorizar en colectivos o agrupaciones). Esto es consecuencia de esa obsesión por mirar de cerca.
 4-La intención primaria del enfoque antropológico... de comprender las motivaciones de las personas en su toma de decisiones en un contexto dado; lo que la hace muy útil para discernir si una “innovación” añade valor para las expectativas del potencial beneficiario.

5-La mirada independiente. explican Augé y Colleyn: “La antropología pone en crisis el decorado de las verdades establecidas ya que durante su estancia sobre el terreno el investigador está obligado a dejar atrás la protección que supone el conformismo respecto a un orden concreto del mundo”.

Tiene esto que ver con la mirada del extranjero, o la mirada del niño. Y no sólo se ponen en crisis las verdades establecidas en el contexto observado, sino también las propias del mundo del que se viene.

6-El acento que pone la Antropología en empatizar con los sujetos de estudio. Esta vocación se resume bien en esta idea: “No juzgar, sino comprender”, y que está en el centro mismo de las lógicas innovadoras de éxito.



En cuanto a la Sociopraxis, fue un campo de conocimiento del que hice mucho uso durante la realización del proyecto de investigación y cooperación realizado en el Oasis de M´Hamid, pues se trata una metodología de innovación social y de resolución de conflictos a través de un “acoplamiento de metodologias implicativas”. Pienso que es realmente operativa antes y sobretodo durante el proceso de desarrollo de los proyectos.


Uno de sus principales autores, Tomás Rodríguez Villasante (2003), dice : "... lo científico social no se puede acabar en la descripción de algunos hechos, sino que tiene que pasar a la construcción social de las redes de sujetos y de sentidos reflexivos.(...) Señalar los síntomas no es diagnosticar con precisión y menos intervenir con eficiencia. Sin duda es muy bueno partir de estos síntomas tal y como son señalados por los sectores populares, pero en muchos casos sólo se está haciendo un planteamiento inicial, que necesita talleres y mucho trabajo adicional para ir construyendo unas realidades más operativas".


En cualquier caso, esta ecuación de conocimientos Antropología Aplicada + Sociopraxis + Pensamiento de Diseño, lo que significan para mí es que LO IMPORTANTE ES INVESTIGAR HACIENDO O HACER INVESTIGANDO, teniendo las herramientas y las metodologías, en constante evolución, para profesionalizar estos Modos de Hacer.


El ejemplo más reciente (y cercano a mi), que me deja clara esta necesidad, es el proyecto de MultiHabitat India. Un proyecto diseñado para crear un entorno cooperativo entre ONGs deseosas de llevar a cabo su trabajo, estudiantes deseosos de aprender en situaciones extremas, y aquellos habitantes de un slam, en la Bangalore, la India,deseosos de mejorar sus condiciones de vida....


Podeis leer la bitácora completa del proyecto, aquí o aquí, ya que el equipo formado por algunos miembros y colaboradores de Proyecto áSILO y de ASM ha llevado a cabo el compromiso de comunicar y hacer transparente todo el proceso. No tardareis en daros cuenta que parece más la bitácora de unxs antropólogxs improvisados (por pura necesidad ) que de unxs arquitectxs, que también.


Lo que quiero decir no es que ahora todos tengamos que ser expertos sociólogos o antropólogos. Lo que digo es que está muy bien que se estén instrumentalizando estas disciplinas para su aplicación concreta, que conocerlas cuando es el pan de cada día de tu trabajo, es más que recomendable, y que si no tienes tiempo de hacerlo, al menos habremos de ser conscientes de la necesidad de formar equipos donde alguien tenga estos conocimientos y los ponga al servicio de la “actitud de diseño”.


En este extracto del texto descriptivo del proyecto Taller Particular_11 de Mayo, por Al Borde Arquitectos, hablan de lo fundamental del conocimientos antropológico dentro del equipo de proyecto:


“Parte del éxito del taller ha sido por el papel que ha jugado la antropóloga.  Tanto alumnos como comunidad se dieron cuenta de su importancia. Nos parece vital enseñar a nuestros estudiantes el valor del trabajo multidisciplinario.
 Con el tiempo habíamos aprendido que la clave del éxito para el trabajo con comunidades no es cuestión de suerte (algo habrá sin duda) lo importante es que tengan una organización fuerte, consolidada y bien representada, sin esas condiciones preferimos no involucrarnos.  Bajo esas directrices la antropóloga seleccionó el Barrio 11 de Mayo, próximo al parque industrial de Turubamba en el límite sur de la Ciudad de Quito.”


Yo si creo que hay algo de suerte en estos procesos, y en “el Antropólogo Inocente” Barley habla de ello. Es obvio que no todo puede estar planificado, por muy rigurosos que seamos en la aplicación de metodologías para interpretar la realidad, aunque sean fundamentales para hacer posible un desarrollo deseable del trabajo realizado, no son suficientes. Se ha de confiar en parte en el transcurrir de los acontecimientos, estando muy despiertos, para captar la importancia de lo inesperado, lo que no buscábamos.


En Multihabitat India contaban con profesionales de lo social, de la rama del trabajo social…
Me pregunto entonces si un mayor uso de la antropología aplicada y la sociopraxis hubiese podido evitar este desenlace que nos relatan con total franqueza: la deconstrucción de lo realizado por parte de los propios habitantes del slam, más que muy problablemente, sobornados por el dueño del terreno, que resultó ser una persona con la que claramente no había que colaborar y mucho menos convertirla en una pieza clave del proyecto.


¿Habría sido posible, sumando conocimientos, haber llegado a la conclusión de que lo que se construyese en el slum de Bangalore, debía ser móvil, para poder pasarlo de una parcela a otra, en caso de toparse, como ha sido el caso, con un propietario de terreno que incumpliese los acuerdos establecidos? ¿O directamente una antropóloga experta hubiese escogido otro propietario u otro slam donde la demanda, los implicados y los representantes fuesen claros y comprometidos?


Estoy convencida, al igual que el equipo Multihabitat, de la importancia de HACER, para descubrir y poder mejorar los procesos, y también de la absoluta necesidad de INVESTIGAR MIENTRAS HACES, al menos para "fracasar mejor" la próxima.

"Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor."


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